Obediencia en Todo

(b) deben obedecerles en todo, es decir, en todas las es­feras de la vida familiar, puesto que la sumisión lo abarca todo. Esta obediencia tiene dos límites: los derechos de Dios, cuya voluntad ha de prevalecer siempre; y el peculiar llama­miento que cada hijo sienta hacia una profesión determinada y a contraer matrimonio con una persona determinada; ad­virtiendo, sin embargo, que el consejo de unos padres sensa­tos y creyentes siempre es para ser tenido en cuenta (V. Prov. 15:5)




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