Resolviendo nuestros conflictos.
No asientas si no estas de acuerdo
¿Qué pasa si al ceder permitimos que personas peligrosas logren su propósito?
¿qué debemos hacer si vemos que el otro no fue honesto en el manejo de la situación?
Es posible que muchos no vengan mas a la Iglesia porque en algún momento se encontraron en medio de una amarga situación.
Moisés, Jesús, Pablo, no eran muy conocidos por su complacencia. Ni por buscar la paz a… Cualquier precio.
a- El desacuerdo puede ser saludable. ( Prov.11:14; 27:6; 26:28; 27:17 )
b- Se debe aprender a disentir de forma saludable vigorosa y animada para estar listos para responder adecuadamente al conflicto.
c- El conflicto es inevitable, y no necesariamente malo.(Pablo y Bernabé; Pablo y Pedro; los discípulos de Cristo, en la Iglesia de Corinto, y Filipos.
d- El reto es “ en cuanto dependa de vosotros estad en paz con todos.” Rom12:18
El problema no es el problema.
a- El desacuerdo no es lo que nos lleva a pisotearnos unos a otros.
b- El desacuerdo no es lo que nos lleva a explotar de ira y a causar daño.
c- El conflicto no esta en el desacuerdo sino en porque y en que forma disentimos…
Examina lo que hay detrás de cada problema.
Las motivaciones que hay detrás de cada problema.( Stg3:13-16 )
– El conflicto es como un iceberg, por debajo están las motivaciones no percibidas
– En otras palabras Stgo nos dice que las motivaciones no percibidas pueden convertirnos en un problema ambulante.
– Por otro lado Pablo nos muestra que si nuestras motivaciones son correctas podemos actuar con amabilidad. (2º Tim2:24-26 )
– El amor actúa en base a motivaciones correctas.
– ¿qué motivo a los discípulos a discutir después de tomar la cena?
– ¿Qué motivo a los fariseos a arrestar y ejecutar a Jesús?
Las convicciones que hay detrás de las motivaciones. (Gn13:1-9)
El conflicto se define como “Dos o mas personas que tratan de ocupar el mismo espacio o controlar los mismos recursos”.
Lot y Abraham no tenían suficiente espacio.
Lot Eligio el campo verde.
Abraham el desierto. ¿ por qué?
Abraham sabía que su bienestar no estaba en sus puños sino en la mano abierta de aquel que lo guiaba, Dios.
· Las convicciones herradas que hay detrás de cada ciclo.
– Repetimos los ciclos de conflicto cuando asumimos que lo que queremos es siempre lo que necesitamos.
– También lo repetimos cuando nos preocupan mas las personas que están en nuestra contra que por lo que Dios piensa de nosotros.
– Las convicciones erradas son el combustible de los ciclos de conflicto.
– Nos llevan a pensar que si nosotros no nos defendemos nadie lo hará y que tenemos que tomar las riendas del asunto.
– En Fil.4:2-7 Pablo ni menciona las causas del problema, en ves de ello el enseña que el problema se resolverá una ves que ambas partes comprendieran las convicciones erradas subyacentes que las había alejado del señor, y a ponerse la una contra la otra.
– Pablo da la medicina que consta de tres partes.
– La Iglesia debe colaborar a aliviar la carga de ambas.
– Les recuerda que su bienestar no depende de que la otra parte le trate bien.
– Les insta a llevar todo a Dios y a pensar solo en las cosas del Señor.
Esta atento alas señales.
La luz amarilla de la auto protección. ( Stg.3:16; 4:1-6)..
La envidia y la ambición egoísta, es lo que nos lleva a proteger nuestros propios intereses a expensas e los demás.
La autoprotección de la que Santiago nos habla es del tipo de interés propio que nos lleva a destacar las faltas de los demás para beneficiarnos a nosotros mismos.
Según Santiago este tipo de autoprotección trae confusión y mal y evidencia orgullo herido, y que no hemos logrado lo que queríamos, nos hace actuar como enemigos de Dios.
El orgullo herido nos hace pensar “merezco que me traten mejor” y si yo no me cuido quien lo hará por mi, debo tomar las riendas de la situación cueste lo que cueste.
Este tipo de autoprotección es lo opuesto a la fe.
¿hasta donde podemos llegar haciendo caso omiso a la luz amarilla?
– El orgullo herido nos hace creer que podemos cuidar nuestros propios intereses.
– Herimos, ofendemos, y causamos daños a los demás, por mi egoísmo.
– También, nos volvió en enemigos de Dios.
– Y aunque no nos damos cuenta, peleamos contra el mismo cielo.
– Nos metimos en un conflicto que trasciende, la familia de la iglesia.