Estudios Bíblicos: Preexistencia de Cristo

IMPLICACIONES DE QUE EL HIJO DE DIOS ES ETERNO

La Palabra de Dios constante y consistentemente implica la preexistencia y eternidad del Señor Jesucristo. Entre las pruebas obvias de este hecho pueden resaltarse varias:

1. Las obras de la creación son adjudicadas a Cristo (Jn. 1:3; Col. 1:16; He. 1:10). Por lo tanto, Él antecede a toda la creación.

2 El Ángel de Jehová, cuya apariencia se recuerda a menudo en el Antiguo Testamento, no es otro que el Señor Jesucristo. Aunque Él aparece algunas veces como un ángel o aun como un hombre, Él lleva las marcas de la deidad. Él apareció:
a Agar (Gn. 16:7),
a Abraham (Gn. 18:1; 22:11-12; véase Jn. 8:58),
a Jacob (Gn. 48:15-16; véase también Gn. 31:11-13; 32:2432),
a Moisés (Ex. 3:2, 14),
a Josué (Jos. 5:13-14) y
a Manoa (Jue. 13:19-22).
Él es quien lucha por los suyos y los defiende (2 R. 19:35; 1 Cr. 21:15-16; Sal. 34:7; Zac. 14:1-4).

3 Los títulos adjudicados al Señor Jesucristo indican la eternidad de su Ser. Él es precisamente lo que sus nombres sugieren. Él es
«el Alfa y Omega»,
«el Cristo»,
«Admirable»,
«Consejero»,
«Dios fuerte»,
«Padre eterno»,
«Dios»,
«Dios con nosotros», el
«gran Dios y Salvador» y
«Dios bendito para siempre».
Estos títulos identifican al Señor Jesucristo con la revelación del Antiguo Testamento acerca de Jehová-Dios (compárese Mt. 1:23 con Is. 7:14; Mt. 4:7 con Dt. 6:16; Mr. 5:19 con Sal. 66:16, y Sal. 110:1 con Mt. 22:42-45).
Además, los nombres que el Nuevo Testamento le da al Hijo de Dios se hallan íntimamente relacionados con los títulos del Padre y del Espíritu, lo que indica que Cristo está en un plano de igualdad con la Primera y la Tercera Personas de la Trinidad (Mt. 28:19; Hch. 2:38; 1 Co. 1:3; 2 Co. 13:14; Jn. 14:1; 17:3; Ef. 6:23; Ap. 20:6; 22:3), y explícitamente Él es llamado Dios (Ro. 9:5; Jn. 1:1; Tít. 2:13; He. 1:8).

4. La preexistencia del Hijo de Dios se sobreentiende en el hecho de que Él tiene los atributos de la Deidad:
Vida (Jn. 1:4),
Existencia en sí mismo (Jn. 5:26),
Inmutabilidad (He. 13:8),
Verdad (Jn. 14:6),
Amor (1 Jn. 3:16),
Santidad (He. 7:26),
Eternidad (Col. 1:17; He. 1:11),
Omnipresencia (Mt. 28:20),
Omnisciencia (1 Co. 4:5; Col. 2:3) y
Omnipotencia (Mt. 28:18; Ap. 1:8).

5. De igual manera, la preexistencia de Cristo se sobreentiende en el hecho de que Él es adorado como Dios (Jn. 20:28; Hch. 7:59-60; He. 1:6). Por lo tanto, se concluye que siendo el Señor Jesucristo Dios, Él existe de eternidad a eternidad. Este capítulo, que recalca la Deidad de Cristo, debe estar inseparablemente relacionado con el que sigue, en el cual se da énfasis a la humanidad del Hijo de Dios, realizada a través de la encarnación.




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