¿ESTAN LOS DONES BAJO EL CONTROL DEL CREYENTE?

Creemos que, en algunas ocasiones raras posibles, el recipiente de un don tiene un control completo de sus facultades. Es cierto que a veces, una persona, mientras recibe el bautismo, o alguna revelación especial, se ha perdido tanto en el Espíritu que quizás no se dé cuenta de lo que acontece a su alrededor. Pero durante el ministerio público, el orador, aun cuando esté profundamente en el Espíritu, en casi todos los casos sabe lo que está haciendo y diciendo. Si desea, puede dejar de hablar en lenguas o profetizar.
Desde luego, cuando el Espíritu está en él para hacer estas cosas, él obedecerá al Señor, pero, sin embargo, lo que él está haciendo está bajo su control.
Pablo corrobora esto cuando dice: “Y los espíritus de los que profetizaren, sujétensen a los profetas” (1a Corintios 14:32). Instruye a la Iglesia a profetizar uno por uno, y dejar que todo se haga con orden, para evitar confusión. Si no hay intérprete, el que habla en la lengua desconocida calle (1a Corintios 14:28). Todas estas instrucciones indican que los dones están sujetos a los profetas. El Espíritu no fuerza a ninguna persona a manifestar un don.




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