A) Animar y estimular a sus hijos. «Y vosotros, padres (el original dice «patéres» = padres, como cabezas de familia, sin nombrar a las madres), no provoquéis a ira a vuestros hijos.» (Ef. 6:4a); «Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.» (Col. 3:21). La exhortación de Pablo comienza por lo que no se debe hacer, por la importancia que tiene y por las gravísimas consecuencias que se siguen de no escuchar la advertencia:
No provocar a ira a los hijos – No desalentar