Declaración conjunta sobre la justificación

DECLARACION CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACION
(Propuesta definitiva)
FEDERACION LUTERANA MUNDIAL – CONSEJO PONTIFICIO PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Lo que sigue es un resumen y una traducción al español del inglés de una respuesta a la Declaración Conjunta escrita por Richard Bennett. Su respuesta completa es de unas 11 páginas. En ingles: www.bereanbeacon.org
Un resumen de la respuesta de Richard Bennett
sobre la Declaración Conjunta SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACION
«En los últimos cinco años durante el diálogo entre evangélicos y Católicos han habido numerosos y alarmantes intentos para declarar a los Católicos Romanos como «hermanos y hermanas en Cristo». Ahora nos ha llegado algo aún más autorativo y amenazante – una declaración escrita conjuntamente por representantes de la Iglesia Católica Romana (ICR) y la Federación Luterana Mundial (FLM) sobre la justificación. La Declaración Conjunta (DC) fue firmada en la noche del 482 aniversario del comienzo de la Reforma Protestane. Los Luteranos de la FLM confirmaron su apostasía por abrazar el Concilio de Trento, y así negaron el evangelio de la justicia de Dios.
¿Declaración «intocable» de élites?
La DC es el resultado de 30 años de diálogo entre la ICR y la FLM. Éste hecho por sí sólo desanimaría a cualquiera cuestionarla. Además, es muy largo, con un apéndices impresionante y aún el mismísmo Papa Juan Pablo II añade su comentario.
A pesar de sus apariencias, el cristiano comprometido a la escritura como única autoridad, y con la ayuda del mismo Espíritu Santo que la inspirió, puede cribar el error de la verdad para discernir lo que hay en la Declaración Conjunta que concuerda con la Biblia.
Un campo minado de heregías
Hay presuposiciones que niegan la justificación bíblica apoyadas por la DC que no son mostradas abiertamente. Por ejemplo, la idea que la justificación es por medio del sacramento del bautismo (ver Sección 4.4 Nº28). Es lo mismo que el Can.8 del Concilio de Trento.
No podemos mostrar todos las «minas» y las verdades a medias de la DC aquí, pero yo espero que los evangélicos no las pasen por alto.
El juicio del Dios soberano sobre la DC
La perversión del Evangelio es un crimen enorme. Menospreciar y rebajar la justicia perfecta y el sacrificio perfecto de Cristo es enfrentarse con la naturaleza santa de Dios mismo. (Is.5:16)
La DC mantiene que las condenas mutuas entre Luteranos y la ICR de otros tiempos ya son pasados por esta nueva Declaración.
Pero los anatemas de la VI Sesión del Concilio de Trento (Cánon 9 y 11) no han sido retractados por la ICR. Asi que, en el sentido histórico y Bíblico, los anatemas de Trento siguen bajo la ira y el juicio de Dios.
Tropezando en la Piedra de tropiezo
Hay que analizar la DC a la luz de la verdad Bíblica. El Apostol Pablo dijo que Jesucristo mismo era la piedra de tropiezo en la cual uno cree para la justificación extrínsica – la justicia imputada. El error siempre se esconde en frases razonables y las artimañas del maligno para torcer las escrituras. La DC es repleta con «lenguaje reformada» y citas bíblicas. Al mismo tiempo hay una vaguedad e imprecisión que impregna todo el documento. Hay ciertas frases en la DC con las cuales un cristiano bíblico podría estar completamente de acuerdo. Pero después de examinar los detalles para matizar la perspectiva y el verdadero sentido de la frase parece decir el contrario de lo que al principio se entendía. Es lo mismo que el engaño de Jacob en Génesis 27:22, «La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.» La «voz» de la DC es la de la escritura, pero las «manos» las vellosas manos de Roma.
El Concilio de Trento re-vestido
La DC esquiva la justicia imputada para reimponer una justicia propia del ser humano. Lo mismo fue el punto decisivo de la Reforma – porque la doctrina de la justicia imputada llegó hasta el corazón de la doctrina Católica que insiste en la justicia inherente. La DC borra la justicia extrínseca para reponer la justicia intrínseca.
Se ve en la DC 2.A Nº22 una mezcla de la justificación y la santificación. No es un problema meramente de palabras. Tiene que ver con el sentido de la salvación verdadera – y el meollo del problema que tenemos con la DC. La justicia del creyente no se basa nunca en las escrituras sobre nada intrínseco, sino nuestra justicia es sola y solamente basada en la Persona y obra de Cristo.
«Siendo hecho justicia»
En el acto de justificar, Dios imputa la justicia perfecta de Cristo a la persona que cree. Es un acto legal, de una vez, terminado, irrevocable que de ninguna manera puede entenderse como un proceso continuo. Las buenas nuevas del evangelio es precisamente que la vida perfecta y la muerte sacrificial de Cristo pagó plenamente por el pecado y por fe en Él la justicia absoluta es imputada «a todos los que creen.» Rom.3:22.
«Siendo hecho justicia» en el DC es, en otras palabras, la misma mentira de Trento (Ver Denzinger, #799) La DC es la mezcla antigua de la ICR de la justicia y la santificación, volviendo a la invención humana que la justicia está dentro del alma, en vez de la doctrina Bíblica que la justicia eterna está contada al creyente.
La DC deniega la doctrina Biblica de la justificación de dos maneras: 1) no mantiene la demanda de perfección que pide la perfecta santidad de Dios, y 2) tampoco manifiesta la obra perfecta de la vida y muerte de Jesús que justifica perfectamente al creyente. La DC expresa Rom.10:3, mientras ignora Rom.1:17, y Rom.3:21.
Manifiesto en las escrituras, faltando en la DC
Lo que no está en la DC es lo que manifiesta claramente las escrituras: «la justicia de Dios que es por la fe» Fil.3:9, Rom.5:18-19, II Ped.1:1, etc. No está por ningúna parte de la DC el veredicto de parte de Dios que el pecador está absuelto y declarado justo solamente por la obediencia y la muerte de Jesucristo. En su lugar la DC propone una combinación de algunas verdades Bíblicas (sola gracia, sola fe) con la antigua definición mentirosa de que la justicia es una calidad del alma inherente del creyente.
Las frases «siendo hecho justicia» y «somos aceptados por Dios y recibimos el ES» (DC 15) dan lugar para concluir que la «justificación» está dentro de la persona, una calidad del alma dentro de ella. La Biblia enseña que los creyentes estan «aceptos en el Amando» (Ef.1:6) solamente por la imputación.
Sofistería sofisticada
La DC (15 y 16) implica que la justificación es un proceso y no un acto una vez y para siempre. Evita la palabra justicia imputada con astucia para poder conectar la justicia con un proceso. Otro sofismo es el uso del nombre «justificación» evitando el uso del verbo «justifica». En las escrituras, el verbo griego significa contar, estimar, imputar, nombrar, razonar, considerar – que conllevan la idea de un hecho definitivo. La Biblia enseña que el resultado del hecho justificador es la piedad (buenas obras), no la justificación.
La mente de Roma
No cabe en la mente ni el corazón de la ICR un acto justificador donde el justificado sigue siendo un pecador. La teología Católica entiende la «justificación» como algo que Dios, por Su gracia, derrama en el corazón del hombre para que pueda empezar el proceso de pecar menos. La justificación Bíblica es algo que siempre reside solamente en la Persona de Cristo. La imputación de la justicia de Cristo es lo que hace la persona justa delante de Dios.
Las citas astutas de Tomás Aquino también comunican lo que quiere decir la DC. La DC enseña con Aquino que la gracia es la justicia moral de Dios dentro de la persona (inherente), en vez de la justicia imputada a la persona en Cristo. En su obra «Tratado sobre la Gracia» Aquino pregunta si la gracia es una calidad del alma. Cita la física de Aristóteles para decir que la gracia es la justicia moral dentro de una persona haciéndole justo y obrando su propia justificación. La enseñanza de Aquino niega la justificación posicional y legal que hay solamente en Cristo.
La plena perfección está en Cristo, no en la persona
La distinción entre la justicia por fe (justificación) y la justicia de la ley (santificación) fue fundamental para Lutero. Después de Lutero, en la Formula de Concord de 1556 hablaron de lo mismo. Es una piedra angular del Luteranimo histórico. Se reconocía que, si la justicia activa (la santificación) fue introducida en la justicia pasiva por la fe, entonces la gloria de Cristo y Su evangelio quedan denegados y el hombre volverá a la mentira de Satanás de que lo que hay dentro del hombre es lo que le justifica ante Dios.
La Biblia enseña que el creyente es salvo eternamente y gloriosamente (Col.2:10, Rom.8:33). La ICR nunca ha estado satisfecha con Cristo solo, y así su proceso de salvación por sacramentos y buenas obras hace nulo la gracia de Dios en Cristo (Gál.5:4). Lo más condenable de la DC es su intento de disfrazarse la justicia perfecta en Cristo de la justicia inherente del hombre. Lo que Lutero entendía como la justicia imputada, en la DC se ha hecho la justicia interna de Roma – que da a Roma el poder para controlar de las mentes y corazones de los hombres por su sistema.
La ira de Dios esta manifestado
Rom.1:18 es una condena que la ICR y la FLM pidieron cuando firmaron la apostasía de la DC.
La DC es considerado como «un hito en el camino hacia el restablecimiento de la plena unidad visible entre los discípulos…» La verdad es que la DC es otra aplicación de las reglas del «diálogo» con Roma explicadas claramente en los Documentos del Vaticano II.




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