¿Tiene usted la valentía de defender la verdad de la Biblia cuando todos a su
alrededor se burlan de ella, la critican y no la creen?
Desde que Dios inspiró este
libro, los hombres han hecho todo lo posible por destruirlo, pero Dios resume la situación en una frase: “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8). Su mensaje es eterno. ¡Y es suyo!
¿Qué valor le da usted a eso?
Durante el curso de su vida aquí en la tierra, usted verá la propagación de más
doctrinas falsas, no sólo en radio y televisión, sino en periódicos, revistas… ¡y en iglesias!
Cuando usted oiga decir falsedades en nombre de Cristo, no importa quien las diga,
pregúntese esto: ¿Dijo Dios eso? La única manera cómo usted puede ser engañado por el
error, es siendo ignorante de la verdad de la Biblia, y la única manera de aprenderla es yendo personalmente a la Palabra de Dios. Comience a leerla, y Dios desarrollará un espíritu de discernimiento en usted. Después estará preparado, como instó Judas, para contender por la fe.