SABIDURÍA Y AMOR EN EL MATRIMONIO
LA SUMISIÓN DE LA MUJER
(1Pedro 3:1)
En (1Pedro 3:1-7) se nos presentan instrucciones sobre la forma de amar y mantener un matrimonio sabio. Como vemos en esta sección de 7 versículos, el apóstol Pedro nos muestra durante los primeros 6 versículos instrucciones para las esposas y utiliza solamente 1 versículo para instruir a los esposos. Esto no quiere decir de ninguna manera que las esposas necesiten más instrucciones que los esposos o viceversa, ya que pensar de esta manera es inmaduro e infantil, pues son muchos otros pasajes en que se abunda más con respecto a los hombres que con respecto a las mujeres, además de que por pensar así muchos matrimonios caen en serias dificultades.
Debemos entender que la Palabra de Dios no es para enrrostrársela a sus cónyuges, sino para que cada uno se la aplique para sí. Proponerse a hacer esto, es permitir que el cielo entre en nuestros hogares y más que todo es nuestro deseo que todos hagamos como el profeta Samuel y digamos: “Señor, habla porque tu siervo oye”.
Veamos tres cosas sobre estas instrucciones:
1. Todo esto es instrucción divina, no humana.
(Los versos del 1-7 son las instrucciones que Pedro da a los esposos, estas no son instrucciones machistas o feministas, como algunos las podrán clasificar, pues al ser inspiradas por Dios, son instrucciones divinas y provienen del mismo trono de aquel creó al hombre y la mujer, por tanto él tiene toda la autoridad para referirse y demandar a las mujeres y los hombres, lo que se demanda para cada uno en estos 7 versículos).
2. Esta instrucción es obligatoria, no opcional.
Estas instrucciones se nos presentan como mandato, no como sugerencia o consejo, nuestra salud espiritual y aun nuestra salvación depende de hacer esto. Jesús declaró que nosotros debíamos hacer las obras de Abraham para poder ser salvos, por tanto todos debemos obedecer al Dios de Abraham que inspiró estas cosas.
3. Las demandas en estas instrucciones son imposibles de cumplir.
Lo que estamos diciendo aquí es que ninguno de aquellos que quieran implementar estos principios podrán lograrlos por sí solos, solamente por la Gracia de Dios y por la obra del Espíritu Santo en nosotros, podremos poner por obra estas demandas.
Aún cuando no tengamos fuerza para obedecer sabemos que sólo la Gracia de Dios nos podrá ayudar a cumplirlos. Recordemos que Jesús dijo: “Separados de mí, nada podéis hacer”.
Analicemos:
I) ELEMENTOS DE LA SUMISIÓN
II) CONFIRMACIÓN DE LA SUMISIÓN
III) MOTIVACIONES PARA LA SUMISIÓN
Veamos todo cuanto Dios demanda en estas palabras:
I)ELEMENTOS DE LA SUMISIÓN
(1Pedro 3:1)
A. PARALELOS DE ESTA SUMISIÓN
1. El deber de la mujer cristiana es uno, el de sumisión propia y podemos observar en las primeras palabras de este capítulo, Asimismo, vosotras mujeres, estableciendo que estas deben someterse como a otros anteriormente se les ha demandado sumisión a aquellos que están por encima de ellos, refiriéndose a los creyentes en sentido general (2:13-14) y a los criados del (2:18-19). Este paralelismo nos hace entender el deseo que manifiesta Dios de sometimiento.
2. Esto nos declara que nosotros no estamos libres de sometimiento a las autoridades terrenales por el hecho de que estamos en Cristo, ni que la sumisión nuestra depende de lo bueno o malo que sea nuestra autoridad. Nadie debe decir: “No me someteré al gobierno pagando mis impuestos porque estoy en Cristo o porque estos son unos ladrones”. Entendamos que no importa como sean nuestras autoridades, nosotros debemos obedecer.
3. Es por tanto, que toda esposa cristiana tiene que obedecer o estar sujeta a su marido, no importando que estos sean abusivos o malos, ya que Pedro está diciendo que si todo ciudadano cristiano debe someterse a toda autoridad aunque sea tiránica y todo esclavo debe someterse a sus amos aunque estos sean difíciles de soportar, entonces esto debe ser así para las esposas, aún como dice el texto, si su esposo es incrédulo.
Nota aclaratoria: Debe estar claro que el ejemplo dado anteriormente no es para que los maridos piensen que sus esposas son sus esclavas y que ellos son los amos terrenales, esta declaración del apóstol Pedro son una simple ilustración.
B. PARTICULARIDADES DE ESTA SUMISIÓN
1. El texto declara: “……..Vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos”. Vemos que también al final del (v:5) dice con respecto a las mujeres santas del pasado: “Estando sujetas a sus maridos” , o como dice (Efesios 5:22): “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”. Este énfasis repetido en las escrituras no es una simple coincidencia, es con el propósito de que las mujeres cristianas se concentren en la sumisión de sus propios maridos.
2. Alguien en el pasado dijo: “La mujer cristiana que ama a Dios, ama y obedece a su esposo, aunque este no sea muy buenmozo, ni tan sabio, ni tan amable como muchos otros, pero lo ama y obedece por el simple hecho de que él es su esposo”. Por tanto Dios les declara a las esposas cristianas que, si estas escogieron a estos hombres para ser sus esposos de manera voluntaria y eligieron casarse con estos y decidieron entrar con ellos a un pacto tan solemne como es el pacto matrimonial, entonces estas deben concentrarse en la sumisión a ellos.
3. El apóstol Pedro destaca que una esposa cristiana, por causa de su propia elección, no debe ni siquiera comparar a su esposo con otros, a menos que no sea para destacar que el suyo es mejor que aquel con el cual le compara, ya que es al suyo al que ella decidió un día respetar obedecer y someterse. Nunca deben desear a otro marido para someterse, sino concentrarse en la sumisión de su “Propio” marido.