Los dones del Espíritu todavía están en la Iglesia, y que son manifestados en dondequiera que hay fe, consideremos algo de su propósito y lo que dios se proponía que efectuaran.
Los dones del Espíritu no son juguetes; son los regalos del amor de Dios a la Iglesia. Cualquier intento, por tanto, de utilizarlos con propósitos egoístas o frívolos, sería una equivocación trágica. Entonces, ¿cuáles eran los propósitos que Dios tenía en mente cuando Él ordenó que estos regalos especiales del Espíritu fueran otorgados a la Iglesia?
Como veremos, el propósito primordial era que, a través de la operación de estos dones, la Iglesia se convirtiera en el Cuerpo funcionante de Cristo en la tierra.
1.- Para manifestar el Cuerpo de Cristo en la tierra.
2.- Para ayudar a la evangelización del mundo.
3.- Para edificar a la Iglesia.
4.- Para la liberación del pueblo de Dios.
5.- Para el perfeccionamiento de la Iglesia.