Lo instintivo y lo ético en el sexo – Pecados sexuales – Motivaciones positivas en la ética sexual
1. Sexo y persona
Si reservamos una lección especial para la ética de lo sexual, no es por pensar que los pecados sexuales son los más graves ni los más importantes. No se trata del primer mandamiento de la Ley, sino del séptimo. Santiago y Juan, más aún que Pedro y Pablo, dan la mayor importancia a los pecados contra el amor: el odio, la falta de compasión, los pecados de la lengua, la explotación. Su relevancia, que le hace merecedor de una lección especial, proviene sobre todo del tabú, del mito y de la propaganda de que está rodeado hoy, aparte de su peculiaridad como pecado contra el cuerpo propio, que profana el templo del Espíritu Santo (1.a Cor. 6:18-20).
El sexo ha estado revestido siempre de un tabú especial, que se ha expresado: (a) en los cultos fálicos al misterio de la fertilidad, con la consiguiente sacralización del sexo; (b) en los castigos al cuerpo, de acuerdo con el concepto maniqueo de materia, con lo que el sexo aparecía como algo sucio de por sí. La nulificación actual del sexo ha llegado a extremos que hubiesen resultado increíbles para los mismos paganos sensuales de la antigua Roma. No hay apenas anuncios en los medios de información, que no contengan algo, a veces muy solapado, de incitación a lo sexual. Esto ya es, de por sí, una aberración sexual y una explotación de un instinto que resulta tanto más morbosa cuanto más se canaliza la atención hacia algo que está creado para una función normal.
Es preciso tener en cuenta que el sexo no es como una «isla» dentro de la personalidad humana, sino algo muy entrañable en que se manifiesta, quizá más que en ningún otro aspecto de la vida, el rumbo total de la persona, y, en especial, su egocentrismo o su alocentrismo, es decir, su sentido de comunidad. No olvidemos que el sexo, como todo otro aspecto de la conducta, se ejercita con el cerebro; en otras palabras, lo psicológico tiene mucha más importancia en cualquier acto sexual que lo fisiológico (comp. ya Gen. 2:25 con 3:7).