“Mas el que profetiza, habla a los hombres para edificación, y exhortación, y consolación… Así también vosotros; pues que anheláis espirituales dones, procurad ser excelentes para la edificación de la Iglesia… ¿qué hay pues, hermanos? Cuando os juntáis, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación: hágase todo para edificación” (1a Corintios 14:3 12, 26).
Un número de los dones tiene un propósito definido en la edificación del Cuerpo de Cristo. El capitulo 14 de Primera de Corintios, da bastante instrucción sobre el orden del servicio apostólico. Por ejemplo, se nos informa que si uno es movido para dar un mensaje en lengua desconocida, debe asegurarse si hay un intérprete presente (versículo 5, 13).
Varias veces en este capítulo Pablo enfatiza que uno de los grandes propósitos de los dones es para la edificación de la Iglesia. El don adaptado especialmente para la edificación de los creyentes es el don de la profecía y el hablar en otras lenguas con interpretación. Desde luego, cualquier don manifestado en la congregación puede resultar en bendición para los creyentes.