Así como determinados dones están diseñados especialmente para la edificación de los santos, así hay otros que están ordenados para su liberación. El Antiguo Testamento está repleto con sucesos en donde el pueblo de Dios recibió liberaciones sobrenaturales. El ministerio de Cristo estuvo marcado por milagros de abastecimientos, tales como la transformación del agua en vino, la alimentación de los cinco mil, o los milagros de libramiento, tales como el apaciguamiento del mar.