B) La condición de miembros del Cuerpo de Cristo y de templos del Espíritu Santo añade un elemento de primera categoría a nuestra motivación en materia sexual. En su comentario a 1.a Cor. 6:15-16, E. Trenchard hace notar lo curioso de la cita de Gen. 2:24 por parte de Pablo en este lugar, como indicador de que «la degradación de «lo mejor» viene a ser «lo peor» “…constituye una especie de sacrilegio». La condición de la Iglesia como Esposa de Cristo confiere un mayor motivo de pureza en la total consagración al Señor que todo creyente ha de ofrecer a Dios, haciéndola manifiesta en su propio cuerpo (Rom. 12:1, comp. con 2.a Cor. 11:2).